¿Qué es una contractura?

Una contractura es un conjunto de fibras musculares que se han contraído y no pueden relajarse, por lo que está continuamente trabajando.

¿Cuáles son las consecuencias de tener una contractura?

Como el músculo está continuamente trabajando está cansado y dolorido y cuando le solicitamos, es decir, cuando le pedimos que se mueva nos molesta y duele, lo que es su forma de decirnos que está mal.

Adicionalmente, las fibras de alrededor tienden a contraerse también para proteger la zona, por lo que cada vez la zona afectada es más amplia, y todo el consumo extra de energía que tiene el músculo hace que estemos más cansados.

¿Por qué se produce la contractura?

Normalmente por un sobreesfuerzo, que puede ser un esfuerzo puntual excesivamente intenso (como coger mucho peso) o realizado con demasiada velocidad (por ejemplo cuando alguien nos llama y giramos la cabeza demasiado rápido) o por un esfuerzo demasiado largo, mantenido en el tiempo (malas posturas, estrés, demasiado tiempo de ejercicio sin entrenamiento progresivo…)

¿Puede una contractura desaparecer por sí misma?

Es muy raro que una contractura desaparezca por si misma,  lo que suele ocurrir es que el cuerpo da la señal de alarma durante un tiempo, y, si no hacemos nada para ayudarle la evolución nos ha preparado para que cuando los dolores sean moderados y constantes nos acostumbremos y dejemos de sentirlos. Es como cuando te pones los calcetines por la mañana, al principio los sientes, pero a lo largo del día te olvidas de que los llevas… Esto ha permitido que la especie humana sobreviva y no nos paralicemos y dejemos de buscar comida porque tengamos un dolor en una zona.

¿Cómo se trata una contractura?

Simplificando los términos, a nivel fisiológico una contractura se produce por agotamiento de las fibras musculares, que acaban desincronizándose con el sistema nervioso. Para romper el círculo vicioso en el que se encuentran sistema nervioso y músculo hay que reiniciar el sistema, como un ordenador cuando se bloquea, para ello se pueden utilizar 2 técnicas fundamentalmente:

  • Presión isquémica:  consiste en la presión mantenida sobre el punto donde se comunican músculo y nervio, de tal manera que les dejamos incomunicados durante un tiempo, permitiendo que es sistema se limpie y cuando vuelvan a comunicarse lo hagan ya correctamente, por lo que el músculo podrá relajarse.
  • Punción seca: el objetivo es el mismo, reiniciar el sistema en los puntos donde se comunican músculo y sistema nervioso, pero en este caso en lugar de presión se realiza una punción con aguja de acupuntura, lo que nos permite llegar de una vez a zonas más profundas del músculo. Es la técnica de elección en deportistas profesionales dada su rapidez y en contracturas que no evolucionan según lo esperado con la técnica de la presión isquémica.

¿Hay algo que yo pueda hacer para ayudar a prevenirlas?

  • Hacer algo de ejercicio, siempre progresivo.
  • Alimentarse bien (la falta de nutrientes también nos hacer tender a contracturarnos, este es un tema que abordaremos en posteriores artículos)
  • Hacer sesiones de estiramiento.
  • Vigilar nuestra postura, tomar consciencia de nuestros gestos (sentarse bien en la silla, no andar encorvados, hombros atrás…)
  • Tratar de evitar el estrés y, si no es posible, encontrar una fuente de desahogo.