Estas semanas he estado con un resfriado que me ha obligado a interrumpir mi rutina de entrenamiento durante un par de semanas y eso me ha inspirado para escribir este artículo, respondiendo a una pregunta que todos nos hemos hecho en algún momento. Estoy resfriado. ¿Paro o sigo entrenando? ¿Estoy tan mal como para interrumpir mi rutina de entrenamiento?

Todo el mundo se enferma en algún momento, pero es difícil saber qué hacer en esos momentos ¿Sudamos un poco? ¿Me vendrá bien? ¿Se activará el sistema inmunitario y me curaré antes?

Algunas pistas nos pueden ayudar a tomar esta decisión:

Por regla general, si sólo tenemos un poco resfriado y tras tomar algún antigripal ya no nos sentimos tan “enfermos”, entonces, podemos hacer ejercicio. Pero si se tiene cualquier tipo de opresión bronquial o sensación de falta de aire, entonces no es recomendable hacer ejercicio.

Otra pista que nos va a ayudar es la siguiente:
Si tus síntomas están por encima del cuello: dolor de garganta, congestión nasal, estornudos, lagrimeo…, si es así y no tienes ningún otro síntoma, entonces puedes hacer ejercicio.
Si sus síntomas están por debajo del cuello: tos, dolor general del cuerpo, fiebre, fatiga o sensación de cansancio,… entonces, es el momento de colgar las zapatillas hasta que estos síntomas desaparezcan.

La clave para hacer ejercicio cuando esté enfermo es hacerlo con cuidado. La intensidad y duración de nuestras sesiones de ejercicio siempre deberá ser menor que cuando nos sentimos bien. Hay que bajar el ritmo. El exceso de ejercicio va a sobrecargar nuestro cuerpo, que ya tiene bastante trabajo luchando contra la infección, y si nos pasamos entrenando podemos inhibir el sistema inmunológico, lo que puede producir un empeoramiento, por lo que es importante resaltar que hay que mantener la intensidad de los entrenamientos en un nivel moderado si estamos enfermos. Es decir, aunque tus síntomas sean leves siempre baja el nivel de entrenamiento que estabas haciendo, ya lo recuperarás más tarde.

En resumen, la regla de oro para responder a esta pregunta es: NO FORZAR AL CUERPO. Si te sientes con fuerzas, entonces haz ejercicio, pero si el cuerpo te pide parar, hazle caso.

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