Siguiendo en la línea de artículos sobre la inflamación, quiero hablaros del cortisol, comúnmente conocido como la hormona del estrés.

El cortisol se produce en la glándula suprarrenal, (situada encima del riñón). Se llama la hormona del estrés porque en situaciones de amenaza fabricamos grandes cantidades de cortisol, lo que permite la liberación a la sangre de azúcar y aminoácidos que quedan disponibles para la contracción muscular en caso de enfrentamiento o huida y que aumentan la capacidad de concentración y la toma rápida de decisiones por parte del cerebro a corto plazo.

Pero… ¿cuáles son las funciones del cortisol?¿en qué nos afecta ese aumento en su producción? 

  • Influye en el metabolismo de azúcares, proteínas y grasas, provocando, como ya hemos dicho arriba liberación de azúcares y proteínas a la sangre. El nivel de azúcar en sangre aumenta, así como la resistencia a la insulina, lo que nos puede llevar a la Diabetes. Además se produce la transformación de las proteínas en azúcar por lo que perderemos masa muscular.
  • Contribuye a regular el equilibrio de agua y minerales en el cuerpo. En este punto quiero resaltar la importancia de los minerales en el organismo, desde su influencia en la tensión arterial (recordemos que a las personas con la tensión alta lo primero que les quitan es la sal, es decir, el sodio), su contribución al sistema óseo (el cortisol puede contribuir en gran medida a la osteoporosis) o a la contracción muscular (cuando los minerales se desregulan tenemos tirones, calambres y espasmos musculares)
  • El cortisol es un estado normal varía su producción durante el día, siendo mayor por la mañana y reduciéndose por la noche. Mejorando nuestro estado de alerta durante el día.

  • Influencia al sistema inmunitario, encargado de fabricar la inflamación (que nos proteje frente a infecciones en casos agudos), ejerciendo una acción reguladora de la inflamación e indicándole al sistema inmunitario que puede bajar el nivel de inflamación, como un interruptor que apaga la inflamación.

  • Regulación hormonal, el sistema endocrino consta de un equilibrio complicado donde está todo muy relacionado, de tal manera que la alteración de la hormona cortisol influenciará desde la regulación hormonal sexual (por eso se puede retrasar, adelantar o suprimir la menstruación cuando estamos estresadas) hasta la regulación tiroidea, haciendo por tanto que podamos adelgazar o engordar en función nuestro estrés (a más estrés más se fijan las grasas en las zonas que más nos molestan (como esa grasa que se fija alrededor de la tripilla)

Recientemente se ha descubierto que el estrés crónico reduce la sensibilidad de los tejidos al cortisol, más en concreto lo que hace es que las células inmunitarias encargadas de producir la inflamación se vuelvan inmunes al cortisol, el botón de apagado de la inflamación se rompe y la inflamación permanece continuamente activada. Es decir, el estrés crónico está asociado con la incapacidad de las células inmunitarias para responder a las señales hormonales que normalmente regulan la inflamación.

También se ha encontrado una alteración de los genes de las células inmunitarias en respuesta al estrés (de donde parece partir esa resistencia al cortisol por parte del sistema inmune), cambios que se encontraron incluso antes de que la célula saliese al torrente sanguíneo, lo que parece indicar que la médula ósea, responsable del nacimiento de estas células tiene algún mecanismo para detectar el estrés y prepararse para el conflicto y la lesión. Este mecanismo, que probablemente ha sido muy eficaz para la supervivencia de la especie humana, preparando el sistema inmune de antemano ante la previsión de una agresión, resulta hoy en día ser la causa o el precursor de muchas enfermedades del siglo XXI.

 

Algunos signos de que puedes estar estresado son los siguientes: 

  • Los sueños, cuando tenemos estrés disminuye la concentración de triptófano en nuestro organismo, en un intento de nuestro cuerpo por regular nuestras hormonas y hacer que nos volvamos a relajar. Cuando nuestros niveles de triptófano bajan nuestros sueños son más inquietos, no descansamos bien o nos cuesta conciliar el sueño.
  • Dolores musculares, no sólo por la inflamación, que ya de por sí nos predispone a sufrir dolores, sino por la activación del sistema nervioso simpático que nos lleva a adoptar de una manera instintiva una postura defensiva.
  • Tics, los tics son muchas veces la manifestación de una inquietud interna.
  • Dolores en la mandíbula o dolores bucales, que se producen por apretar los dientes, rechinarlos o masticar durante todo el día. Estas situaciones se producen muchas veces sin que la persona sea consciente de ello y pueden llevar incluso a dañar nuestros dientes. Si este es tu caso, debes abordar la situación desde varios puntos de vista: además de tratar la causa de tu estrés, deberías consultar con un fisioterapeuta que descargue toda la musculatura de la mandíbula y con tu dentista para prevenir posibles daños al esmalte o los dientes
  • La menstruación en el caso de las mujeres puede verse alterada en su ciclo por el estrés, ya que este afecta a nuestras hormonas.
  • El pelo se caerá y nos crecerá más despacio, cuando estamos estresados nuestras células inmunitarias pueden atacar el folículo piloso y hacerle entrar en un estado de reposo
  • El estrés vuelve al intestino más sensible y le hace contraerse más, lo que te puede hacer pasar más veces por el baño y puede desencadenar un intestino irritable
  • Tesión arterial alta, taquicardias,…

 

¿Qué podemos hacer para controlar el estrés y el cortisol ?

  • Mantener los niveles de azúcar en sangre, como ya hemos visto con una dieta moderada en hidratos. (la liberación de insulina aumenta la inflamación y el estar mucho tiempo sin comer (5-6 horas) produce la fabricación de cortisol para movilizar la glucosa, por lo que también nos inflama.
  • Realizar técnicas de relajación 15 ó 20 minutos al día.
  • Estiramientos suaves y prolongados.
  • Al hacer deporte este no debe ser demasiado intenso ya que a partir de los 50 minutos comienza a aumentar la liberación de cortisol, no olvidemos que el estrés también puede ser físico.
  • Evitar la inflamación con una alimentación lo más natural y equilibrada posible,  que procure un adecuado equilibrio de ácidos grasos y nutrientes anti-inflamatorios
  • Dedicarnos algunos minutos a nosotros mismos puede reducir nuestra tensión acumulada a lo largo del día. Ese momento que es sólo tuyo.

 

Os dejamos algunos enlaces relacionados con la inflamación y sus posibles soluciones que a lo mejor os interesan!

para saber sobre qué es la inflamación crónica y qué podemos hacer nosotros:    http://www.h2u.es/la-inflamacion-cronica-por-que-me-duele-todo/

Para saber qué debemos comer para tener unos músculos sanos:     http://www.h2u.es/2013/09/

Clases de técnicas de relajación o estiramientos para mantener el estrés a raya:   http://www.h2u.es/?avada_portfolio=clases-personalizadas&portfolioID=3528